Noche de Paz

lunes 21 de diciembre de 2009







NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR
TODO DUERME EN DERREDOR
ENTRE LOS ASTROS QUE ESPARCEN SU LUZ
BELLA, ANUNCIANDO EL NIÑITO JESÚS
BRILLA LA ESTRELLA DE PAZ
BRILLA LA ESTRELLA DE PAZ.

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR
OYE HUMILDE EL FIEL PASTOR
COROS CELESTES QUE ANUNCIAN SALUD
GRACIAS Y GLORIAS EN GRAN PLENITUD
POR NUESTRO BUEN REDENTOR
POR NUESTRO BUEN REDENTOR

NOCHE DE PAZ, NOCHE DE AMOR
VED QUÉ BELLO RESPLANDOR
LUCE EN EL ROSTRO DEL NIÑO JESÚS
EN EL PESEBRE, DEL MUNDO LA LUZ
ASTRO DE ETERNO FULGOR
ASTRO DE ETERNO FULGOR.



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Gloria in Excelsis Deo

jueves 17 de diciembre de 2009



Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: "No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre." De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían:  "Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad." Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: "Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer." Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. Lc 2:8-16





Ángeles que hemos escuchado en lo alto, 
Cantando dulcemente a través de la noche, 
Y las montañas, en respuesta 
Haciéndose eco de su alegría valiente. 

Pastores, ¿por qué esta celebración? 
¿Por qué estas canciones de ánimo feliz? 
¿Qué gran claridad se vio? 
¿Qué buena nueva se dio a conocer?

Gloria in Excelsis Deo
Gloria in Excelsis Deo

Vamos a Belén a ver 
Aquel cuyo nacimiento 
hace cantar a los ángeles; 
Vamos, a adorar de rodillas 
Cristo, el Señor, el Rey recién nacido. 

Véase lo previsto en un pesebre 
Que los ángeles por encima de la alabanza; 
María, José, prestan su ayuda, 
Nos hace elevar nuestros corazones en el amor. 

Gloria in Excelsis Deo 
Gloria in Excelsis Deo 
Angels We Have Heard On High - de Sixpence None The Richer


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Navidad es Reconciliación

martes 15 de diciembre de 2009


La mayor parte de la historia universal es un relato de conflictos. Durante los últimos 5.560 años ha habido cerca de quince mil guerras, y ésas san sólo las que se conocen hoy. Hoy en día, en el mundo se están librando treinta y dos guerras, grandes y pequeñas. Pareciera que los seres humanos no tenemos mucho talento para vivir en paz con nuestros semejantes. Somos mucho mejores para los desacuerdos, las peleas y las contiendas. Hace cien años, existía la creencia popular de que si se pudiera educar al mundo, todas las guerras desaparecerían. Pero luego de dos guerras mundiales entre las naciones más cultas del planeta, ese ingenuo optimismo se desvaneció. Sin una transformación del corazón, la educación simplemente nos permite concebir modos más sofisticados de matarnos unos a otros. Hay muchas personas brillantes en prisión. Una mente culta no produce automáticamente un corazón pacífico. Lo que el mundo necesita desesperadamente es la reconciliación.

Jesús vino para que, por medio de Él, nos reconciliemos con Dios


 Dice la Biblia:

Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. Ro 5:8-11

Las personas lejos de Cristo sienten una falta de plenitud en sus vidas, pero que no saben lo que andan buscando. "Algo me falta", dicen, o "la vida tiene que ser algo más que esto!" En consecuencia, prueban toda clase de remedios, actividades, logros, drogas y aventuras, en un intento por llenar el vacío que hay en sus corazones cuando lo que necesitan es reconciliarse con Dios. Nada puede suplir la relación rota con Dios. La buena noticia de la Navidad es que Jesús vino a ser el puente de reconciliación entre el ser humano y Dios.

Para los que amamos al Señor, la reconciliación es un hecho y la podemos experimentar a diario. Pero no sólo es para nosotros. Dice: Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de nosotros: "En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios." 2Co 5:17-20

Somos reconciliadores. Navidad es la época ideal para ejercitarse en este bendito ministerio.

Dios te bendice
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Bibliogr: Biblia RV, NVI. El propósito de celebrar la navidad, R. Warren

Navidad: Tiempo de salvación

jueves 10 de diciembre de 2009


Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer, 
sometido a la ley de Moisés.
Gá 4:4 DHH


Hablar de Navidad es hablar de salvación. Si ahora hiciéramos una encuesta entre las personas que no conocen a Dios, preguntándoles qué es la salvación y de qué necesitan ser salvados, las respuestas podrían ser parecidas a estas:

  • de las deudas que tengo
  • de trabajar tantas horas y ganar poco dinero
  • de la inseguridad en el lugar donde vivo
  • de mi pasado, que me tiene atado
  • de mis enemigos

En el ámbito cristiano, la salvación se define generalmente como la liberación del pecado, del yo y del infierno. Definitivamente, incluye todo eso, pero también abarca mucho más. No sólo somos salvados de algo malo, sino que somos salvados para algo bueno. La Biblia dice que por nuestra unión con Jesucristo, Dios nos creó para que vivamos haciendo el bien. Dios tiene un propósito extraordinario y un plan para bendecir tu vida. La salvación también significa que recibes la libertad y el poder para cumplir el propósito de tu vida.

El anuncio de la salvación para todo aquel que quiera aceptarlo, es la segunda declaración en el mensaje de Buenas Noticias que el ángel les da a los pastores de Belén en la primera Navidad: «Hoy les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor». (Lc 2:11 NVI). Este Salvador es para ti. Él vino por tu bien. Jesús es un Salvador personal. ¿Qué significa eso? Cuando alguien dice: «Jesucristo es mi Salvador personal», o cuando alguien te pregunta: «¿Eres salvo?», ¿a qué se refieren? Es probable que no hayas pensado mucho en tu necesidad de un Salvador o de qué necesitas ser salvado. Cuando la gente piensa en la salvación espiritual, con frecuencia tiene un concepto muy estrecho: piensan que la salvación sólo consiste en salvarse del infierno.


Sin embargo, cuando Dios envió a Jesús para que fuera nuestro Salvador, tenía en mente mucho más que un seguro contra el fuego. El regalo de la verdadera salvación de Dios es la libertad, el propósito y la vida en tres dimensiones. Incluye tu pasado, tu presente y tu futuro. Jesús te salva de algo. Jesús te salva para algo. Jesús te salva por algo.

JESÚS VINO A SALVARTE DEL PECADO Y DE TI MISMO

¿Estás de acuerdo conmigo en que TÚ eres la causa de la mayoría de tus problemas? Incluso cuando otras personas te causan problemas, tu respuesta natural con frecuencia los empeora. Si fueras sincero contigo mismo, reconocerías que tienes hábitos que no puedes romper, pensamientos que no deseas tener, emociones que no te gustan, e inseguridades y temores que no puedes ocultar; sin mencionar los remordimientos y los resentimientos que te tienen atrapado, además de todas aquellas cosas que desearías no haber dicho jamás.

Para que se produzca un cambio, éste debe comenzar en tu corazón. Todos nacemos con una inclinación natural de seguir nuestro propio camino, en lugar del camino de Dios. Esta tendencia a elegir de forma equivocada, en lugar de tomar las decisiones correctas, se llama pecado. Pecado es cualquier pensamiento o acción que le niega a Dios el primer lugar en mi vida; un lugar que Dios tiene todo el derecho de ocupar. El pecado es nuestro mayor problema y es un problema universal. Tú y yo pecamos todos los días con nuestras palabras, pensamientos y acciones. La Biblia dice: "Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque". "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a Él mentiroso".

Lo peor es que el pecado crea un hábito. Cuanto más lo hacemos, tanto más fácil nos resulta. Si alguna vez trataste de abandonar una adicción, mantenerte a dieta, o cambiar tu vida, apoyándote tan sólo en tu fuerza de voluntad, sabes lo frustrante que es eso. Consciente e inconscientemente, nuestras acciones proclaman: ¡No necesito a Dios, quiero regir mi propia vida y ser mi propio Dios!. Siempre que uno hace lo que quiere, en lugar de hacer lo que Dios le dice que haga, actúa como si fuera Dios. Esa lucha con Dios crea enormes conflictos y estrés en la mente, en el cuerpo y en las relaciones. Esta actitud de obstinación orgullosa genera que te desconectes de Dios y te sientas lejos de Él y que tus oraciones rebotan en el techo.

Si te sientes lejos de Dios, ¿adivina quién se ha distanciado? 

La Biblia dice: "El problema está en que sus pecados los han separado de Dios". Nuestra desconexión de Dios, que nace de nuestra inclinación contumaz a pecar, es la fuente de todos los problemas humanos en la tierra. En un nivel personal, esa desconexión causa preocupación, temor, ansiedad, confusión, depresión, conflicto, desaliento y vacío interior. Nos lleva a actuar de manera que engendra culpa, vergüenza, resentimiento y pesar. Dios no te creó para que vivieras desconectado de Él, por eso, cuando esto ocurre, sufres tensión y te sientes espiritualmente vacío.

En un nivel global, vemos el efecto del pecado en todo nuestro entorno: guerra, injusticia, corrupción, pobreza, tráfico sexual y todos nuestros otros problemas sociales. Incluso muchas enfermedades son causadas por nuestra rebeldía contra las normas divinas para una vida sana. ¿Quién puede salvarnos? El gobierno no puede; tampoco las empresas privadas ni los centros académicos pueden salvarnos. Estas entidades sólo pueden ocuparse de los síntomas y resultados visibles del pecado pero cualquier solución duradera debe empezar en el corazón, y sólo Dios puede transformar los corazones. 

EL PROPOSITO DE CELEBRAR LA Navidad – Rick warren
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